miércoles, 20 de abril de 2016

Pentecostés 2016: Oración para los colegios

Para rezar a la entrada o salida de los colegios

Vamos a  compartir la oración de preparación a la fiesta de Pentecostés reconociendo que el Espíritu Santo es el que nos anima, nos da fuerza  y nos regala la alegría de vivir en el amor.

Podemos elegir distintas obras de misericordia según la realidad de la comunidad y armar con ellas una cartelera. Al lado colocamos una caja con muchas llamas de fuego, o palomas, o corazones. Los chicos podrán colocar cada día, alguna de estas imágenes en la obra de misericordia que se hayan comprometido a vivir y lo hayan hecho.

Día 1: Pidan y se les dará

Hoy rezamos pidiendo al Espíritu Santo que nos ayude a descubrir todos los talentos, dones y el amor que nos regala para dar y compartir. Le pedimos ser generosos para compartirnos con alguien que nos esté necesitando.

Escuchamos a Jesús: Lc.11,9-10.13b

“Yo les digo: Pidan y se les dará, busquen y hallarán, llamen a la puerta y les abrirán. Porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y, al que llame a una puerta, se le abrirá….cuanto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan.”

Juntamos nuestras manos y decimos:
Espíritu Santo
que nuestro corazón
esté abierto a la Palabra de Dios
para hacer siempre el bien
y ayudar a nuestros hermanos. Amén


Día 2: Ámense los unos a los otros

En este día el Espíritu Santo nos quiere regalar los mismos sentimientos que Jesús tiene en su corazón. Vamos a estar atentos y mirando a nuestro alrededor descubrir qué servicio, qué ayuda podemos ofrecer y regalar.

Escuchamos a Jesús: Jn. 13,34-35

"Les doy este mandamiento nuevo que se amen unos a otros. Ustedes se amarán unos a otros como yo los he amado. Así reconocerán todos que ustedes son mis discípulos: si se tienen amor unos a otros.”


Juntamos nuestras manos y decimos:
Espíritu Santo
llená nuestro corazón
con los sentimientos del corazón de Jesús
para vivir como sus amigos. Amén



Día 3: Estén siempre alegres

Si miramos en nuestro interior, si miramos nuestra vida seguro encontramos que somos muy felices y es el Espíritu de Jesús, el Espíritu Santo el que nos regala esta alegría. Hoy rezamos por todos los que están atravesando alguna dificultad para que se sientan acompañados por nuestra oración y nos comprometemos a consolar a los que encontremos tristes.

Escuchamos a Jesús: Lc. 10, 21

“En ese mismo momento, Jesús movido por el Espíritu Santo, se estremeció de alegría y dijo: “Yo te bendigo, Padre, porque has ocultado estas cosas a los sabios e inteligentes y se las ha mostrado a los pequeñitos.”

Juntamos nuestras manos y decimos:
Espíritu Santo
te pedimos que contagiemos a todos la alegría de tu bondad
y nadie pierda la oportunidad de ser feliz.
Amén


Día 4: Discípulos y misioneros

Con el Espíritu Santo los apóstoles comenzaron a anunciar con toda valentía el amor de Jesús, su Reino. Le pedimos que nos siga dando su fuerza para decir con mucha libertad el amor que tenemos por Jesús y lo mostremos con nuestras obras y nuestros gestos.

Escuchamos a Jesús: Mateo 28,18-20

"Entonces Jesús, acercándose, les habló con estas palabras: “Todo poder se me ha dado en el Cielo y en la tierra. Por eso, vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado. Yo estoy con ustedes todos los días hasta que se termine este mundo.”.

Juntamos nuestras manos y decimos:
Espíritu Santo
danos la  valentía
para anunciar a todos el amor de Jesús,
la buena noticia de su Reino.
Amén

Día 5: Rezamos con María

María siempre se confío al Espíritu Santo, y nos enseña a creerle y rezarle. Ella esperó su llegada con los apóstoles, acompañándolos. 
Le pedimos al Espíritu Santo que podamos como la Virgencita ser obedientes a la voluntad de Dios.


Escuchamos la palabra de Dios: Hech.1,14. 2,1-4

“Todos ellos perseveraban en la oración y con un mismo espíritu, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos. […] Cuando llegó el día de Pentecostés estaban  todos reunidos en un mismo lugar. De pronto vino del cielo un ruido, como el de una violeta ráfaga de viento, que llenó toda la casa donde estaban.se les aparecieron unas lenguas  como de fuego, que, separándose, se fueron posando sobre cada uno de ellos y quedaron llenos del Espíritu Santo”.


Juntamos nuestras manos y decimos:
Ven Espíritu Santo,
ayúdanos a construir
un mundo mejor,
a ser mensajeros de paz y solidaridad.
Amén


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