jueves, 7 de julio de 2016

Peregrinación mariana 2016: Aprendiendo de los santos para el mes de Julio

San Juan Pablo II 
(1920-2005)

Soportó los estragos y las penas de la Segunda Guerra Mundial. Durante sus más de 25 años de pontificado, San Juan Pablo II tuvo un espíritu misionero.
 Realizó 104 viajes apostólicos fuera de Italia y 146 por el interior de este país.
  Su amor por los jóvenes lo llevó a crear las Jornadas Mundiales de la Juventud. Promovió el diálogo interreligioso.
Uno de sus gestos más recordados fue pedir perdón por los pecados de la Iglesia en toda su historia.
En 1967 el Papa Pablo VI lo nombró cardenal, y el 16 de octubre de 1978, a la edad de cincuenta y ocho años, fue elegido para suceder al papa Juan Pablo I, fallecido tras treinta y cuatro días de pontificado. De este modo, se convirtió en el primer Papa no italiano desde 1523 y en el primero procedente de un país del bloque comunista.
 Resultó herido por los disparos del terrorista turco Mehmet Ali Agca. A raíz de este suceso, el Papa tuvo que permanecer hospitalizado durante dos meses y medio. El 13 de mayo de 1982 sufrió un intento de atentado en el Santuario de Fátima durante su viaje a Portugal. Sin embargo, el pontífice continuó con su labor evangelizadora, visitando incansablemente diversos países, en especial los pueblos del Tercer Mundo (África, Asia y América del Sur).
Tras un proceso de intenso deterioro físico, que le impidió cumplir en reiteradas ocasiones con sus apariciones públicas habituales en la plaza de San Pedro, Juan Pablo II falleció el 2 de abril de 2005.
Su sucesor, Benedicto XVI, anunció ese mismo año el inicio del proceso de beatificación de Juan Pablo II, que tuvo lugar el 1 de mayo de 2011. El 27 de abril de 2014 fue canonizado, junto con Juan XIII, en una ceremonia oficiada por el papa Francisco, que había sido elegido pontífice en marzo de 2013, tras la renuncia de Benedicto XVI.
Cuánta misericordia la de este Santo! Visito muchas veces a los países más pobres, a los que se sentían lejos de Dios, perdonó al que lo había querido matar, y lo visitó en la cárcel.
Qué difícil es perdonar a los que nos ofenden, sin embargo Juan Pablo II pudo, y además fue a la cárcel y le dio un abrazo de perdón.
Pensar que a veces no queremos perdonar a algún amigo que nos hace algo que no nos gusta…

Qué hacemos?  Seguimos su ejemplo? Aunque sea intentamos?

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